martes, 10 de enero de 2012

Corrupción generalizada

El pasado mes de diciembre pudimos escuchar en el debate de investidura del nuevo presidente de Gobierno a la portavoz de UPyD, Rosa Díez, cómo aludía a la corrupción generalizada como uno de los síntomas más preocupantes de nuestro actual panorama político. El entonces candidato a la presidencia y ahora actual Jefe de Gobierno, señor Rajoy, le contestó muy desairado, como si el decir algo así fuese poco menos que antidemocrático, lo que provocó aplausos y no sólo por parte de los diputados y diputadas del PP.

Nos hemos desayunado últimamente con el escándalo del expresidente Balear y su trama en la fundación Noos junto con Iñaki Urdangarín, yerno del Rey; con los famosos ERE´s; con las ayudas millonarias a empresas fantasmas. Y a colación de esto último, ayer mismo se mezclaban estos dos últimos temas con el caso de un ex Consejero de Empleo de la Junta de Andalucía y su chofer. Y es que parece ser que el primero, efectivamente, podía repartir cantidades millonarias a supuestas empresas, sin control alguno, y así lo hizo en el caso en concreto para con su conductor. Sin meternos en el para qué concretamente se utilizaba el dinero, el tema está en que concedió, según ha informado su propio chofer, por unas empresas irreales creadas al efecto, casi un millón de euros (150 millones de las antiguas pesetas para ser más exacta)… 

Todo esto pudiera hacer pensar que quizás la señora Díez no estuviese tan desencaminada… pero todo esto no es, al menos desde mi punto de vista, en sí mismo, corrupción generalizada. Todo lo que he expuesto es corrupción pura y dura, sin paliativos. Sin embargo la corrupción generalizada es mucho más sutil, menos palpable al menos a simple vista. Y ello porque es aquella normalizada hasta el punto que se lleva a cabo impunemente como si fuese “lógica”, “normal”, inherente al maltratado concepto actual de política (y que por supuesto nada tiene que ver con intentar buscar las mejores fórmulas de convivencia ciudadana, principio primero y último de aquella).

Entonces, ¿qué es corrupción generalizada?. La corrupción generalizada es la que vemos a diario a nuestro alrededor y la que, al menos hasta hace poco, nadie ponía en entredicho o se daba por “inevitable”. Corrupción generalizada es que en el Ayuntamiento de Granada, por ejemplo, se paguen supuestas dietas que en realidad son sobresueldos por asistir a Consejos de Administración de las empresas municipales. Es decir se paga en negro parte de los sueldos de los propios ediles, estafa legal que además falsea la realidad en cuanto al sueldo total recibido por cada concejal (que a su vez tanto trabajo cuesta conocer…). Corrupción generalizada es no dar cuentas sobre el dinero público que se concede a los partidos para el desarrollo de su trabajo como grupos municipales, por ejemplo. Corrupción generalizada es utilizar coches oficiales no como herramienta de trabajo, que es lo que deben ser, sino como privilegio para desplazamientos que nada tiene que ver con el trabajo; utilizar móviles pagados por la ciudadanía igualmente como privilegio, no como instrumento laboral. Es corrupción generalizada tener entradas VIP para eventos varios costeados con el erario público supuestamente para el disfrute de la ciudadanía, no de unos cuantos (siempre los mismos, por cierto). Corrupción generalizada es montar chiringuitos de la mano de diferentes administraciones para poner altos directivos a dedo con salarios millonarios -con fórmulas administrativas que permiten saltarse los controles contables y de contratación de personal para, de nuevo, meter al personal obviando el mérito, capacidad y la igualdad de oportunidades-, con dudosos servicios públicos a desarrollar desde los mismos, cuando no son servicios duplicados o triplicados. Corrupción generalizada es meter a políticos a gestionar las Cajas de Ahorro con sueldos astronómicos y blindados, sin tener formación alguna para ello, habiéndolas llevado al desastre hasta el punto de tener que privatizarlas y estar pagando a su vez entre todos los ERE´s que ello está provocando.

También lo es el que las personas interinas en las administraciones pequeñas se echen a temblar si sacan la plaza que ocupan a “oposición” porque si no es amiga o familiar “de”, o tiene determinado carné político, sabe que, por más que estudie, “la plaza no va a ser para ella”. También es corrupción generalizada el que, por ejemplo, “casualmente” las oposiciones a policía local de los pueblos las saquen casi en un 100% los oriundos del lugar (¿será que el examinarte en tu lugar de origen te da una lucidez tal que debiera ser objeto de estudio psicológico?…). Lo es el que te pasen un examen de oposición desde personas que están en un tribunal, o desde cargos políticos que determinan su composición; y fijaros hasta qué punto está normalizado, que no hace mucho sucedió que en la diputación de Granada le llegó un correo electrónico, por error, a una persona donde se le pasaba el examen para la plaza de periodista, antes de la prueba. Iba destinada a la persona que tras el leve escándalo descubierto por este “desliz”, terminó “sacando” la plaza, y por supuesto sin que nadie pague por todo ello. 

Todo este tipo de corrupciones generalizadas más o menos aceptadas, más o menos encubiertas, se han ido asumiendo por todos los partidos políticos al uso e incluso por la propia ciudadanía que ha asistido al espectáculo viendo como nunca pasa nada e incorporando estas prácticas como si de “efectos colaterales al sistema democrático” se tratase. 

Es sabido por cualquier ciudadano de a pié que la posibilidad de que te contraten en una administración pública es directamente proporcional al grado de contactos sociales que tengas y más si además éstos van acompañados del oportuno “color político” del momento. Esto, que desde luego es tácito y que se niega con mucha indignación por los viejos partidos si se explicita, es sabido por todo el mundo. Esto, que supone saltarse los principios básicos de acceso a lo público: capacidad, mérito e igualdad de oportunidades (en el acceso al puesto, es decir que todo el mundo pueda competir y que conozcan del puesto para que de hecho salga la persona con más capacidad y mérito profesional), hace muchos años que se lleva conculcando. 

Pero aquí no queda todo. También es corrupción generalizada el que te pregunten si quieres pagar con o sin IVA. También es corrupción generalizada el que tras una comida entre amigas alguien decida llevarse el ticket para desgravarse el IVA. También es corrupción generalizada pagar algo “en B”. También es corrupción generalizada no dar de alta a las personas que tienes trabajando todas las horas que lo hacen. O pagarles como ayudantes de dependientes cuando trabajan como dependientes o incluso como encargados. O contratar a un economista para que te lleve la contabilidad de tu negocio y le des de alta como auxiliar administrativo. O que recurras a algún conocido o amigo para tener un trato de favor o no esperar tu turno, en cualquier servicio público. Todo esto, también forma parte de la corrupción generalizada.

El verdadero peligro de la misma, por muy asumida socialmente que ella pueda estar, es lo que significa realmente. Significa que, si bien decimos convivir en un Estado de derecho, partir de que somos todo el mundo igual y estamos sujetos a las mismas directrices elegidas por nosotros mismos, darnos unas reglas bajo las cuales convivir y elegir a las personas que han de velar por las mismas y aplicarlas, finalmente estamos destruyendo dicho sistema, que tanto sudor, sangre y lágrimas costó conseguir;  nos estamos cargando la democracia. Si quienes hacen y vigilan las leyes son los primeros que se las saltan; si a su vez se consiente que haya miles de formas y fórmulas para que la ciudadanía también lo haga, ¿realmente estamos en un Estado de derecho?, ¿realmente es esto una democracia. Éste, a mi entender, es el verdadero peligro de dicha corrupción generalizada, el progresivo deterioro de la democracia y lo que ello empieza a suponer: empieza a campar a sus anchas el caciquismo, el clientelismo, el servilismo, el enchufismo, y lo que es peor, se vende como normal, como parte de las imperfecciones del sistema. Lo que estamos haciendo es salirnos de éste, salirnos de la democracia. Finalmente todo esto lo que provoca es que unos pocos se beneficien y que las supuestas y primigenias reglas del juego, las leyes, sólo se impongan precisamente a los que menos tienen, en todos los sentidos.
Para colmo se utilizan esas leyes, ahora más que nunca, para intentar arreglar una crisis económica (que obvia la crisis política e institucional relatada), a base de aplicarlas, de nuevo, sobre los más débiles, sobre los que no pueden escaparse de esa parte de la Ley que contempla este Estado de Derecho que sí o sí se ejerce sobre quienes no tienen padrinos y/o no han perdido los escrúpulos. 

Y unos y otros partidos al uso, siguen sin querer entender la situación, sin querer aceptar la realidad de esa corrupción generalizada y culturalmente aceptada durante los últimos años vividos, que ya empezamos algunas personas y nuevos partidos a señalar desde hace un tiempo. Vuelvo a recordar el movimiento de indignación ciudadana, que es esto lo que señala, desaprueba y contra lo que se revela. Vuelvo a recordar una frase que procuro no olvidar y que es una especie de máxima en mi vida: los momentos de paz son aquellos en que las injusticias son aceptables. El progreso, entiendo, es aquel que hace posible que esas injusticias sean cada vez menores y/o menos graves en términos de conculcación de derechos básicos humanos. Los partidos en el poder, incluso los que se consideran progresistas, no quieren darse cuenta de que están ya de facto saltándose todos los límites y de lo peligroso que esto es. 

Como decía Rosa, si no arreglamos previamente la crisis política, la corrupción generalizada, jamás podremos abordar la económica. Sino abordamos y asumimos que nos estamos cargando la democracia, sino somos capaces de ver el problema y seguimos negándolo, el futuro será mucho más negro de lo que nos podamos imaginar.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Qué tal si empezamos por un poder judicial realmente independiente, ante el que yo pueda denunciar una injusticia sin salir escaldada? Un ciudadano de a pie no tiene los 807642375086 abogados que tiene un gran partido político para defender al "suyo", sino que se tiene que defender solito. Luego se llenan la boca criticando la existencia de clases sociales, cuando se benefician y se aprovechan constantemente de la desgracia de los que no "pueden" ¡está claro que no somos todos iguales!

José Luis Martínez Hens dijo...

Dos palabras Im-presionante. Bueno 4 Ma y Te. Muy personal.

Ya he puesto que me gusta en el Facebook pero aquí me gusta más todavía. Magnífico análisis de lo que venimos pidiendo con la "D" de nuestras siglas. Más democracia. Hacerle ver a la sociedad que lo que ellos ven como una cosa normal, que entra dentro del concepto que una persona tiene de un político, no es que sea anormal sino que es cuasidelictivo.

Anónimo dijo...

Da gloria leerte Mayte, de verdad. Elvira Lindo dijo que había soltar "Alvaro Pombos" en sitios estratégicos por España. Pues yo creo que en Granada harían falta al menos 10 ó 15 "Mayte Olallas". Feliz año, suerte y mucha salud para seguir trabajando por Granada durante mucho tiempo.

Anónimo dijo...

No me consideraba corrupto por cobrar en "B".Solo un español mas,al igual que nuestros ascendientes,que se aprovecha del sistema,en lo que éste le permite,y con la torería de contarlo,pues engañar a Hacienda en este pais,es sinónimo de joder a los que mandan ( los políticos )y sus leyes,en las que nadie cree o confía,ni que sean por y para el pueblo,sino solo su coartada.

Mayte Olalla Olmo dijo...

Fijate hasta qué punto, los mal llamados políticos al uso, han hecho mal las cosas que hablas de la percepción de que pagar en B es una forma de... "jorobarles", ¡como si fueran nuestros enemigos!. Y es que es en lo que se han convertido. Así han logrado que no nos demos cuenta de que han dejado de hacer política, con mayúsculas, de verdad; han dejado de buscar el bien común, de intentar hacernos la vida más fácil gestionando lo que es de todos para que nos beneficie. Si hicieran lo que deben, los veríamos como lo que nunca tuvieron que dejar de ser: nuestros mejores instrumentos para aumentar nuestra calidad de vida.
Pero entiendo que no nos podemos justificar, ni ponernos a pensar qué fue antes, el huevo o la gallina. El caso es que estamos en una sociedad corrupta que está logrando deconstruir la democracia a pasos agigantados y no podemos permitirlo. A mi me hubeira sido muy fácil y muy lucrativo, cobrar las dietas por asistencia a los Consejos de Administración de las empresas municipales (que son sobresueldos encubiertos) y me negué. Me hubiera resultado muy fácil aceptar las decenas y decenas de entradas VIP para eventos financiados con el eraldo público que entiendo son un privilegio... Mis compañeros de Madrid podrían haber aceptado tener un coche oficial y un chofer a su disposición. A Rosa como vasca le beneficia el cupo... Pero tenemos que decir basta, cada cual desde su esfera. Te animo a ello. Entre todos podremos hacerlo!

Manolo dijo...

Estimada Sra. Olalla, en relación a su articulo de la "Corrupción Generalizada", indicar que, estás acciones ocurren, por que no escuchamos a las personas, solo hablamos, hablamos, ... En vez de ayudar, a las personas que han identificado a estos personajes corruptos. Solo molestan, se ponen debajo de la alfombra, como suciedad que no sabes donde meterla y que molesta. Mientras el "corrupto", legitimado poor el silencio de sus acólitos, campea a sus anchas. Un saludo.

Mario Raja dijo...

¿Qué hay de cierto en esto?
http://goo.gl/Fm7DG

Si se confirma creo que la imagen de UPD va a quedar dañada durante mucho tiempo.

Además quedará desacreditado cada vez que hable sobre la corrupción de otros partidos.