sábado, 8 de junio de 2013

Perdiendo nuestros derechos laborales

De la hipocresía que nos lleva a la progresiva eliminación del Estado del Bienestar

El Banco de España se ha convertido en el observatorio laboral del Estado. Lejos de dedicarse a garantizar que la banca española no sea un lastre para la población y que la gestión de la misma no provoque un sangrado constante de las arcas del país, lejos de haber advertido de la barbaridad que suponía poner al frente del 52% del sistema bancario, controlado por las Cajas, a ineptos políticos que se han dedicado a saquearlas con fines partidistas cuando no personales, lejos de hacer su trabajo, que se ve que no les llena, ahora se dedican a decidir el sueldo de los demás. Eso sí, aún estoy esperando que anuncien el recorte de los propios, por aquello de predicar con el ejemplo.


Hace unos meses el Gobernador del Banco de España abogó por una bajada salarial. Como solución al desempleo y para no perder productividad puso encima de la mesa “la gran idea”: trabajar por menos dinero. Pero ni una palabra de qué bajada iba a suponer esta propuesta sobre su propio sueldo. Normal, cuando Rajoy recortó el año pasado la paga extraordinaria de diciembre en la administración pública, el decreto dejaba muy claro que las medidas, supuestamente buenas y necesarias, lo eran para los demás, no para ellos mismos. Así, se dejaba fuera de este decreto a los cargos electos y al personal de confianza.
¡Como debe ser en una democracia, dando ejemplo! Hace falta recortar pero, “casualmente”, siempre a los demás. Y para colmo, en aquellos sitios donde supuestamente dichos cargos electos en un “alarde de grandeza”, deciden que se van a aplicar tal recorte, resulta que mienten vilmente porque dicho concepto, el de paga extra, o no existe o es un ridículo 1% del sueldo, muy lejos del más del 7% que supone para el resto de los mortales a quienes no les queda otra que acatar la orden y dar las gracias porque no se aplique a las dos pagas extras.

Siguiendo con nuestro querido, costoso y poco útil Banco de España, ahora arremete no ya con los salarios en general, sino que incluso se atreve a sugerir que se realicen contratos por debajo del salario mínimo, proponiendo que en determinados casos sencillamente no exista. Se supone que esto también supondría un aumento del empleo ¡Hombre claro, y también se podía trabajar el doble y cobrar la mitad! Produciríamos mucho más y las empresas explotadoras en vez de irse a los países “sin derechos” se quedarían al poder explotarnos aquí. Éste es el verdadero trasfondo de todo. La política económica llevada a cabo por unos y otros ha sido el principio del fin. No sólo está en peligro y en cuestión el Estado del Bienestar, sino que los derechos laborales más básicos conseguidos durante el siglo XX están eliminándose de manera atropellada. Hemos sido tan hipócritas que si bien de puertas para adentro éramos supuestamente muy progres, de puertas para afuera no nos ha importado negociar con dictaduras en las que los derechos laborales no existen (muchas veces ni siquiera los fundamentales). Hemos consentido que se explote a otras personas para comprar e incluso producir marcas europeas y españolas, con el marchamo del supuesto primer mundo, a precios irrisorios. Recuerdo con vergüenza y estupor los recientes derrumbe e incendio de dos fábricas textiles en Bangladesh, con más de 500 trabajadores muertos, que producían para empresas europeas y españolas de primer orden. Hemos entrado de lleno en un consumismo feroz basado en esa explotación y hemos mirado para otro lado. Nadie quiso ver lo que eso suponía al margen del más absoluto y ruin de los cinismos: “pan para hoy y hambre, literal, para mañana”. Si realmente somos demócratas y apostamos por la justicia social, la igualdad y los derechos fundamentales mínimos para cualquier ser humano, tendríamos que haber tratado única y exclusivamente con los países que compartiesen estos parámetros. El no hacerlo ha hecho que lejos de exportar nuestro modelo democrático y de bienestar, éste empiece a ponerse en cuestión y que nos veamos cada vez más abocados a imitar el régimen de cuasi exclavitud de otros países y que, para colmo desde su púlpito, estos “ilustrados” como el Gobernador del Banco de España o nuestro Presidente, nos lo quieran vender como inevitable. Eso sí, sin aplicarse a sí mismos la medicina que recetan… ya se sabe “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”…


Sólo cabe una salida digna, sólo cabe una esperanza: Empezar a concienciarnos de la necesidad de comprar productos que garanticen unos derechos laborales dignos, aunque ello implique un mayor coste y exigir a nuestros representantes a todos los niveles el hacer lo propio. Si no, seguiremos cavando nuestra propia tumba. Y el agujero ya está casi terminado.